Recuerda que sólo Dios tiene la última palabra y no tus circunstancias. No pierdas la fe en ningún momento ni tomes en cuenta comentarios que solamente tienen la intención de desanimarte; de hacerte pensar que ya no vale la pena seguir creyendo y esperando un milagro; de hacerte desistir de aquello que anhelas que se haga realidad. No escuches otras voces, escucha sólo la voz de tu Padre Celestial que te dice: “Yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el Señor tu Dios. Y te digo: “No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte”.
Isaías 41:13 (NTV)
No permitas que nada ni nadie te impida obtener todo aquello que Dios quiere darte ni le impida a Él, cumplir su propósito en tu vida. Ten una fe osada, una fe inquebrantable que te permita obtener el triunfo en cada una de tus batallas porque con Dios de tu lado, la victoria está asegurada.
Fe, es adelantarse a la victoria y agradecer antes que ocurra. Es sentir en el corazón paz, sabiendo que Dios no te va a fallar.